Parece un chiste, pero pasa.
Este es uno que va de vacaciones y se compra un adaptador Wireless USB a un precio sospechosamente barato. Por la noche, al llegar al hotel, va y lo enchufa y, de entrada, no funciona.
—Bueno, cuando llegue a casa ya lo miraré con más calma.
Pues eso, que cuando llega a casa, lo abre y se encuentra con esta sorpresa:

Moraleja: ¡Lo barato sale caro!
Fuente | Kriptópolis




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